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SEO y Google9 min de lectura

Por qué Google confía más en la web de ciertos médicos

Su web puede tener buen contenido y aun así no aparecer. Lo que falta casi siempre no son palabras clave, son señales de quién firma.

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Hay consultorios cuyo contenido aparece en Google y otros que publican lo mismo y no aparecen nunca. La diferencia rara vez está en las palabras clave. Está en si Google puede verificar quién está hablando.

Google clasifica las páginas de salud como contenido que puede afectar la seguridad o la salud de quien lo lee, y les aplica un criterio de calidad mucho más exigente que al resto. El marco que usan sus evaluadores se resume en cuatro letras, E-E-A-T: experiencia, pericia, autoridad y confianza. No es un botón que se activa, sino señales que se trabajan una a una.

Experiencia: que se note que ha visto casos

Es la más fácil de dar y la que casi todo el mundo omite. Un artículo escrito por alguien que ejerce se distingue de uno copiado en detalles concretos: qué preguntan los pacientes al llegar, qué les preocupa de verdad, qué se encuentra uno en consulta.

Frases como «la duda que más escucho en consulta es si esto se puede hacer estando embarazada» valen, en términos de posicionamiento, más que tres párrafos de definición sacados de un manual.

Pericia: la firma importa

Cada artículo médico debe estar firmado por una persona con nombre, apellido, especialidad y número de idoneidad, y esa firma debe enlazar a una página de autor completa: formación, universidad, años de ejercicio, hospitales, publicaciones si las hay.

Un blog médico sin autor identificable es, para Google, contenido anónimo sobre salud. Es la peor combinación posible.

Autoridad: quién habla de usted

La autoridad no se declara, se acumula fuera de su web. Menciones en medios panameños, perfil en las sociedades médicas a las que pertenece, participación en congresos, enlaces desde el hospital donde atiende, entrevistas.

Una sola mención en un medio nacional con enlace a su web pesa más que cincuenta enlaces de directorios genéricos, y en salud esa diferencia es todavía más marcada.

Confianza: lo que hace verificable el sitio

  • Dirección física, teléfono y horario visibles en todas las páginas.
  • Fecha de publicación y de última revisión en cada artículo. En salud, un texto de 2019 sin revisar es una señal negativa.
  • Referencias a fuentes serias cuando se citan datos: sociedades médicas, ministerio, literatura revisada. Con enlace.
  • Aviso de privacidad y política de datos acordes con la Ley 81.
  • Una advertencia clara de que el contenido es informativo y no sustituye la consulta médica.

Escribir para el paciente, no para el colega

Aquí es donde más artículos médicos fracasan. El paciente no busca «cefalea tensional»: busca «dolor de cabeza que no se quita». No busca «rinitis alérgica estacional» sino «alergia todas las mañanas».

La solución no es escribir mal: es empezar por el lenguaje del paciente y llegar al término técnico. «El dolor de cabeza que aprieta como una banda alrededor de la frente, lo que llamamos cefalea tensional, es…». Así posiciona por las dos búsquedas y no pierde rigor.

La estructura que funciona

  1. Un titular que sea la pregunta del paciente, palabra por palabra.
  2. Los dos primeros párrafos con la respuesta directa. Si el lector se va ahí, ya tuvo lo que buscaba.
  3. El desarrollo con subtítulos que también sean preguntas.
  4. Cuándo hay que consultar de forma presencial, con criterios claros.
  5. Firma, fecha de revisión y aviso de que no sustituye la consulta.

Ese orden importa porque es el que usan los resúmenes de inteligencia artificial de Google para extraer respuestas. Un artículo que responde en el primer párrafo tiene muchas más opciones de acabar citado que uno que llega a la respuesta en la mitad del texto.

Cuánto contenido hace falta

Menos del que la gente cree, pero de forma sostenida. Dos artículos buenos al mes, firmados, sobre las preguntas reales de sus pacientes, construyen en un año una base que casi ningún consultorio panameño tiene. Veinte artículos copiados publicados en una semana no construyen nada.

Este contenido es informativo y está dirigido a profesionales de la salud sobre la gestión de su consulta. No constituye asesoría legal ni sustituye el criterio de las autoridades sanitarias panameñas.

¿Quiere aplicar esto a su consulta?

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